Hoy su pintura responde a la búsqueda de un ritmo
(un ritmo que, como se ha dicho, en realidad,
siempre ha estado ahí) o del logro de la profundidad
en el plano, poder entrar en él e incluso atravesarlo,
alcanzar la impresión visual de movimiento, o el
recurso de la mezcla o combinación de elementos
que pueden parecer contradictorios, casi chocantes
o dispares: geometrías, figuras definidas, con la
intención de resultar reales, realistas, o el recurso al
diccionario de los símbolos de Cirlot, y el damero a
modo de fondo de la obra y de suelo que es a su vez la
válida reproducción del maravilloso suelo que tantos
pintores flamencos llevaban a sus cuadros creando
una perspectiva bella y creíble. Sus cuadros ofrecen
un viaje a través del plano haciendo de cada lienzo un
sugerente juego de percepción.


Margarita Iglesias
                                                                                                                                                     Periodista | Comentarista de Arte

 

Me interesa especialmente su última obra consecuencia
indudable del intenso trabajo anterior. En su subconsciente
aflora la inteligencia y la sensibilidad del gran artista nacido
en Buckinghamshire, me estoy refiriendo a Benjamín
Nicholson. Por otro lado, esta refinada influencia del
británico es lógica puesto que por las venas de nuestro
artista corre igualmente sangre británica.
Sus colores son en algunos casos intencionadamente
agresivos radicando ahí el impacto visual que sin
duda su obra nos provoca. Es estimable como juega
voluntariamente con las estructuras, que son siempre
las composiciones de Piet Mondrian, para conseguir una
simbiosis muy interesante entre estas opciones de sus
pinturas, en que la más geométrica del pintor holandés
encarcela o enjaula la nueva figuración, no exenta de una
dosis de neocubismo.
Le auguramos a Jorge Morgan un saludable futuro
por la seriedad de su obra en la que a veces realiza
intencionadamente homenajes a parientes pictóricos
que le aportan conocimiento, técnica y sabiduría, a la
que él añade su talento creativo.


Luis María Caruncho
Pintor escultor y grabador | Periodista de Honor y Crítico de Arte

 

 

 

 

No podía ser de otra manera con sus composiciones
polígonas. El control de sus figuras ocupando la superficie
del lienzo nos transmite una enorme seguridad y una
llamativa mansedumbre. Aunque hemos de decir que la
placidez que envuelve a estas composiciones, no impide
que los planos formales convivan con el rumor de una
vibración permanente. Así lo dispone la estructura de
estas pinturas construidas.


José Manuel Álvarez Enjuto
Crítico y comentarista de Arte

 

 

En su condición de artista posmoderno y pop, en la
actual pintura de Morgan todo es una permanente cita
y un continuo homenaje al movimiento cubista y a sus
derivaciones neoplasticistas (que no constructivistas).
Algo parecido le ocurrió a Eduardo Úrculo en sus últimos
años, cuando se proclamó, en sus postreras exposiciones
en la galería Metta de Madrid, el último cubista, un poco en
broma y con ironía, pues al pintor asturiano no le interesaba
proseguir las búsquedas artísticas de ese movimiento, sino
utilizar su alto valor icónico y la consecución de una imagen
artística contundente, entendida como un signo plástico
que podía ser leído y descifrado detenidamente.
En el fondo, a Úrculo no le interesaba tanto la pintura en
sí misma como lo que se podía conseguir con ella, algo
que parece no compartir del todo Jorge Morgan, para
quien siguen teniendo importancia la materia empleada,
normalmente el acrílico, y las calidades pictóricas,
con esos colores secundarios y terciarios duramente
trabajados o las veladuras y la huella de las pinceladas,
cada vez más presentes a medida que el artista madrileño
va recuperando el placer de pintar.
Porque de eso, en definitiva, es de lo que se trata: del
placer de pintar. En sus composiciones, de explícito
cubismo analítico y sintético, con sus fragmentaciones,
desconstrucciones y abstracciones, no está tan presente
la estricta observancia de un Juan Gris más reflexivo
como el genio libre del Picasso más espontáneo, al que
Jorge Morgan sigue en la simultaneidad de los múltiples
puntos de vista, que convierten su arte en un juego eterno,
inacabable, de infinitas posibilidades combinatorias.

 

Luis Feás Costilla
                                                                                                                        Crítico de Arte
 

 

 

 

Las letras, solas, son ciegas; las imágenes, solas, son mudas.
“La historia del arte está salpicada de letras”, sentencia Enric
Satué, en su admirable Arte en la tipografía y tipografía en el
arte (Madrid: Siruela: 2007).
De las iniciales iluminadas de los manuscritos medievales, al
alfabeto de Jorge Morgan, pasando por la tipografía ornamental
del siglo XIX, con ecos de Aubrey Beardsley o William Morris,
hay un largo trecho.
Es una idea recibida que la imagen y la palabra pertenecen a
mundos opuestos, antagónicos. No hay como las ideas triviales
para gozar de popularidad y hemos escuchado hasta el hartazgo
aquello de que “una imagen vale lo que mil palabras”.
Esta nueva fase de la obra de Morgan demuestra lo contrario:
las imágenes y las palabras -las letras con las que construimos
las palabras, concretamente- se entrelazan en esta pintura de
manera tal que no es posible, mirando cualquiera de estos cuadros,
imaginarse que letras e imágenes puedan separarse sin
que la obra se desintegre.

 

Martín F. Yriart

Crítico de Arte
 

 

 

Su pintura responde a una constante búsqueda del
ritmo y de la profundidad del plano para así sugerir
movimiento; Siempre partiendo de un referente real que
lo guía en su experimentación...

 

Sara Puerto
Descubrir el Arte 

 

J. Morgan articula un entorno, un paisaje de líneas que
los delimita geográficamente. La profusa y variable
paleta de colores, la sensación de movimiento que logra
imprimir y una investigación sobre las vanguardias del
pasado siglo, especialmente el cubismo, configuran el
mensaje que parte de un interior y que luego será el
propio espectador el encargado de descifrarlo.

 

Roberto Pérez
El Mundo 

 

Explosión de colorido, trazos asimétricos, armonía de
espacios, colores y, sobre todo, arte, mucho arte es lo que
se encontrará el público que visite las distintas salas de
exposiciones en las que durante los próximos días se puede
ver parte de la obra del artista madrileño Jorge Morgan.


Zoraida Diez
La Voz de Aviles